domingo, 19 de diciembre de 2010

Caso JFK: oportunas muertes de varios testigos

Si el lector nos ha acompañado hasta aquí en la serie de artículos titulados “¿Por qué asesinaron a Kennedy?” dedicados al asesinato de este presidente norteamericano, sin duda es porque considera que los hechos que hemos venido relatando en este blog tienen bases sólidas y que no se trata de simples elucubraciones y absurdas teorías “conspiranoicas”.
La primera vez que repasé la lista de los testigos relacionados con el caso JFK, muertos o asesinados, me llamó mucho la atención el comprobar el gran número de ellos que habían fallecido de súbito y a consecuencia de un cáncer que jamás les había sido diagnosticado. Jack Ruby, el asesino de Oswald, murió en la cárcel después de denunciar ante sus abogados (que también fueron eliminados sistemáticamente) que le habían inyectado células cancerígenas. Por otra parte, David Ferrie, el estrafalario enlace entre Lee Oswald, los cubanos, Guy Banister y Clay Shaw, era el único enfermo de cáncer declarado. Llevaba años investigando por su cuenta un posible remedio. Sin embargo, éste no murió a consecuencia del cáncer, sino con el cuello roto, según una autopsia inicial, y a causa de un colapso cardíaco masivo provocado por un aumento de la tensión arterial, según una segunda autopsia corregida. El forense que las supervisó en ambos casos, también murió, con lo que nos quedamos sin saber la verdad. De todos modos, cuarenta y siete años después del asesinato del presidente John F. Kennedy ¿a quién le importa?
Cuando el fiscal de Nueva Orleans, Jim Garrison, reabrió en 1967 el caso por el asesinato del presidente Kennedy, cuatro años antes, fue tildado de visionario y de paranoico. Fue ridiculizado en numerosos medios de comunicación afines al Gobierno presentándole como un patán, un majadero y poco menos que un estúpido. Casi medio siglo después, ya nadie se atreve a poner en tela de juicio que detrás del asesinato del presidente, y de todas las personas relacionadas, directa o indirectamente con el caso, se ocultaba una conspiración al más alto nivel.
He querido incluir en el blog la lista de las personas fallecidas relacionadas con el caso JFK, a modo de pequeño homenaje. Solo está actualizada hasta 1996 y, lógicamente, pueden faltar muchos nombres. También es cierto que cuarenta y siete años después del asesinato de Kennedy, podemos suponer que algunos “testigos” habrán muerto por causas biológicas naturales.

Relación de muertes ocurridas entre 1963 y 1976
11/63 Karyn Kupicinet: hija del redactor de la TV local de Dallas que interceptó casualmente una conversación sobre la preparación del asesinato de JFK, pocos días antes de producirse éste, el 22 de noviembre de 1963. Asesinada.
12/63 Jack Zangretti: declaró que conocía algunos detalles del asesinato de Oswald por Jack Ruby, el patriótico proxeneta. Zangretti murió víctima de un disparo.
2/64 Eddy Benavides: hermano del testigo Domingo Benavides, que presenció cómo un hombre (que no coincidía con la descripción facilitada de Oswald) acribillaba a tiros al policía Tippitt. Eddy Benavides falleció de un disparo en la cabeza aunque posiblemente el objetivo fuese su hermano Domingo, testigo presencial del asesinato del policía Tippitt.
2/64 Betty Mac Donald: ex empleada de Jack Ruby en el Carrousel, el local de alterne que regentaba éste. Sirvió de coartada al sospechoso de haber asesinado al policía Tippitt, Warren Reynolds. Se suicidó ahorcándose en su celda en la cárcel de Dallas.
3/64 Bill Chesher: se pensó que tenía información que relacionaba a Oswald con Jack Ruby. Falleció de un repentino ataque cardíaco. No tenía antecedentes clínicos de padecer enfermedad coronaria alguna. Hoy sabemos que Oswald y Ruby se habían conocido al menos un año antes del asesinato de JFK en el club de striptease de Ruby.
3/64 Hank Killam: esposo de una de las empleadas de Ruby, sabía que éste conocía a Oswald desde hacía tiempo. Asesinado. Encontraron su cadáver con un profundo corte transversal en la garganta.
4/64 Bill Hunter: periodista que se encontraba en el apartamento de Jack Ruby el domingo 24 de noviembre de 1963, dos días después del asesinato de JFK (viernes) y poco antes de que Jack Ruby asesinase a Oswald en el aparcamiento de la cárcel de Dallas. Falleció a consecuencia del disparo “accidental” de un policía. ¿Qué buscaba Hunter en el apartamento de Ruby?
5/64 Gary Underhill: agente de la CIA que afirmó que la Agencia estaba involucrada en la trama que desembocó en el asesinato de JFK. Murió de un disparo en la cabeza. La policía declaró que se había tratado de un suicidio.
5/64 Hugh Ward: Investigador privado que trabajaba con Guy Banister y David Ferrie. Accidente de avión en México.
5/64 De Lesseps Morrison: Alcalde de Nueva Orleans. Pasajero en el avión de Ward siniestrado.
8/64 Teresa Norton: otra de las chicas de Jack Ruby, empleada en su club de alterne. Muerta de un disparo.
6/64 Guy Banister: Ex agente del FBI en Nueva Orleans y relacionado con David Ferrie, la CIA, Carlos Marcelo y Oswald. Posteriormente también con Clay Shaw, alias Bertrand Shaw, el “pagador” de los mercenarios que entrenaba David Ferrie. Algunos de los pagos se realizaban en la misma oficina de la agencia de detectives de Banister. Repentino ataque cardíaco.
9/64 Jim Koethe: periodista que estaba en el apartamento de Jack Ruby en compañía de Bill Hunter el domingo 24 de noviembre. Desnucado tras recibir un fuerte golpe en el cuello.
9/64 C. D. Jackson: vicepresidente de la revista “Life” que compró la famosa película en súper 8 mm filmada por Abraham Zapruder y la escondió. Causa de la muerte: desconocida.
10/64 Mary Pinchot: amiga “especial” de JFK, una de tantas. Su diario fue incautado por el jefe de la CIA, James Angleton después de su muerte. Asesinada en extrañas circunstancias. Cabe decir, que después del “suicidio” de Marilyn en su apartamento, el 5 de agosto de 1962, también desapareció su diario. Éste, curiosamente reapareció muchos años después en una colección privada en Barcelona. ¿Se trataba del mismo diario? Posiblemente nunca lo sepamos. Lo que sí parece cierto, es que los Kennedy (John, Bob y Ted) no se portaron demasiado bien con sus chicas.
1/65 Paul Mandal: redactor de la revista “Life” que sostuvo que Kennedy se estaba girando hacia la parte trasera del coche cuando recibió el disparo en el cuello. Falleció como consecuencia de un repentino cáncer que jamás le había sido diagnosticado.
3/65 Tom Howard: primer abogado defensor de Jack Ruby, también visitó el apartamento de Ruby el domingo 24 de noviembre de 1963. Sufrió un súbito ataque cardíaco. No se le conocían antecedentes por insuficiencia coronaria.
5/65 Maurice Gatlin: piloto contratado por Guy Banister para participar en la operación “Mangosta” para sabotear al nuevo régimen cubano con acciones terroristas. Sufrió una “oportuna” caída fatal.
8/65 Mona B. Sáenz: funcionaria de la Oficina de Empleo de Texas que entrevistó a Lee Harvey Oswald cuando acudió a registrarse en las listas de desempleados para solicitar un subsidio poco antes de ser empleado en el famoso almacén de libros, desde el 6º piso del cual, supuestamente, Oswald disparó al presidente Kennedy. Murió atropellada por un autobús
1965 David Goldstein: ayudó a la Policía a buscar el famoso revólver con el que Oswald aparece en la foto trucada, además del fusil, y supuestamente empleado para asesinar al policía Tippitt. Goldstein falleció por “causas naturales”.
9/65 Rose Cheramie: se enteró del asesinato antes de que éste se hubiese producido, mientras viajaba hacia Dallas en compañía de unos misteriosos cubanos. Falleció atropellada por un conductor “desconocido” que se dio a la fuga.
11/65 Dorothy Mae Kilgallen: célebre columnista que poco antes de su muerte realizó una entrevista a Jack Ruby durante un receso del juicio al que fue sometido por el asesinato de Lee Harvey Oswald, presunto asesino del presidente Kennedy dos años antes. La periodista no reveló de qué hablaron, pero obtuvo una copia del testimonio de Ruby para la Comisión Warren, aunque mantuvo en secreto el contenido de la declaración de Jack Ruby en la cárcel. Ello provocó una investigación del FBI para averiguar cómo había obtenido la periodista aquella información.
Su columna en el “New York Journal American” fue siempre muy crítica con la errática actuación de la Comisión Warren y sus editores censuraron a menudo sus artículos. El 3 de septiembre de 1965, dos meses antes de su muerte, la periodista escribió lo siguiente en uno de sus artículos publicados por ese mismo periódico con respecto a las investigaciones oficiales por el asesinato del presidente Kennedy: “Esta historia no morirá mientras haya un verdadero periodista vivo, y hay muchos de ellos vivos”.
Dorothy Kilgallen había llegado a sugerir en sus artículos que la CIA estaba reclutando a miembros del crimen organizado y pistoleros de la mafia para asesinar al líder revolucionario cubano Fidel Castro. Lo que finalmente acabó demostrándose sobradamente.
En una de las visitas que Kilgallen realizó a Dallas para cubrir el proceso contra Jack Ruby por el asesinato de Oswald, el “Dallas Times Herald” publicó un párrafo con un corto perfil biográfico de Dorothy y una foto de ella en el interior de los juzgados flanqueada por los abogados Melvin Belli y Joe Tonahill, en el texto se afirmaba que Kilgallen estaba preparando artículos “difamatorios” contra Texas para “numerosas publicaciones europeas” acerca de los eventos ocurridos en Dallas el 22 de noviembre de 1963.
Los nombres de dichos medios de comunicación extranjeros para los que supuestamente trabajaba Dorothy Kilgallen no se divulgaron. No obstante, se sabe que Kilgallen visitó Europa con frecuencia entre 1964 y 1965, y que en junio de ese año regresó de Londres, donde había estado investigando el asunto “Profumo” para el “New York Journal American” y posiblemente para una publicación británica.
El lunes 8 de noviembre de 1965, Kilgallen fue hallada muerta en su casa de Nueva York a la edad de 52 años, y justo 12 horas después de haber aparecido en vivo en el programa “What's My Line?” Su estilista, Marc Sinclair, encontró su cuerpo sin vida al presentarse en su domicilio aquella mañana para arreglarle el peinado. Aparentemente había sucumbido a una combinación fatal de “Seconal” y alcohol, lo que le había provocado un paro cardíaco. No se sabe si realmente fue suicidio o asesinato, aunque la autopsia reveló que la cantidad de barbitúricos presente en su organismo era insuficiente para provocar una muerte por sobredosis. Por otra parte, su extraño “infarto” revistió unas características muy similares a los que sufrieron otras personas relacionadas de un modo u otro con el caso JFK.
Debido a sus ácidas críticas contra la Comisión Warren, el FBI, y otros organismos del Gobierno, su relación profesional con Jack Ruby y su reciente entrevista con él, se especuló con la posibilidad de que Kilgallen podría haber sido muerta por los mismos que habían asesinado al presidente Kennedy en 1963. También se insinuó que debido a que se había negado a revelar sus fuentes de información al FBI, la oficina de Hoover la había sometida a vigilancia “ilegal” y que reiteradamente se había negado a revelar sus fuentes de información a los agentes federales que la interrogaron, y que en agosto de 1964 declaró a los funcionarios del FBI que “moriría antes que revelar la identidad del hombre que le proporcionó la transcripción del testimonio de Jack Ruby ante la Comisión Warren en la cárcel”.
El propio juez Earl Warren, jefe de la comisión de investigación que llevaba su nombre, visitó a Ruby en prisión y denegó su petición de extradición a Washington bajo protección a cambio de revelar “todo lo que sabía”. Ruby dio a entender que detrás de la conspiración para asesinar a Kennedy se ocultaba el propio presidente de los EEUU, Lyndon Baines Johnson.
La investigación preliminar por la muerte de Dorothy Kilgallen determinó que no había evidencia de lucha ni de que hubiese sido forzada la puerta de su casa el 8 de noviembre de 1965, aunque el escritor Lee Israel, que elaboró una biografía de Dorothy Kilgallen en 1970, descubrió que todas las notas de la periodista, tomadas durante la entrevista con Ruby, habían desaparecido.
En la cama de su dormitorio, donde encontró Sinclair el cuerpo sin vida de Dorothy, apareció el libro “The Honey Badger” de Robert Ruark. Dorothy aún lo sujetaba con una mano, lo que sugería que había estado leyéndolo en la cama cuando le sobrevino la muerte. Sin embargo, sus lentes de lectura no estaban en la habitación y su estilista, Marc Sinclair, declaró a la Policía que él y Kilgallen habían comentado el argumento del libro hacía unas semanas, es más, Dorothy le había dicho a Sinclair que la protagonista femenina del mismo moría al final. Lo que significaba que la periodista había terminado de leer el libro varias semanas antes de su muerte, por lo que la sombra de un escenario “preparado” dio lugar a que se sospechase que la periodista Dorothy Mae Kilgallen podía haber sido asesinada ya que, además, no tenía antecedentes por drogodependencia.
10/11/65 Earl Smith: amigo y colaborador de la periodista Dorothy Kilgallen, murió dos días después que ella. Trabajaba con Dorothy y la ayudaba en sus investigaciones sobre el caso JFK. Las notas de ambos desaparecieron definitivamente. Causa de la muerte: “desconocida”.
12/65 William Whaley: el taxista que llevó a Oswald a Oak Cliff. Falleció en un accidente de circulación, el único taxista de Dallas muerto en servicio hasta entonces.
1966, Juez Joe Brown: Presidía el juicio contra Jack Ruby. Repentino ataque cardíaco.
1966, Karen “Little Lynn” Carlin: otra de las empleadas [bailarinas] de Jack Ruby en el Club Carrousel. Fue la última persona con la que Ruby habló antes de disparar contra Oswald. Murió de un disparo.
1/66, Aerlene Roberts: casera de Oswald. Falleció de un ataque cardíaco. La mujer declaró que el día del asesinato, antes de salir Oswald de su casa, vio como un automóvil aparcaba delante de la casa y hacía sonar el claxon a modo de señal preconcebida. Oswald abandonó la casa a continuación, dando la sensación de que hubiese estado esperando esa señal. Aunque no subió al misterioso coche “fantasma” que no fue identificado.
2/66, Albert Bogard: vendedor de coches que dijo que un individuo que se hacía llamar “Oswald” probó con él un coche nuevo por las calles de Dallas conduciendo de forma temeraria. El comportamiento de ese supuesto “Oswald” era el propio de un individuo que pretendía llamar la atención de forma deliberada. Se suicidó inexplicablemente después de asegurar que el Oswald asesinado por Ruby, y supuesto asesino de Kennedy, no era el “Oswald” que le había visitado en su concesionario de automóviles.
6/66, Capitán Frank Martin de la Policía de Dallas: declaró ante la Comisión Warren: “tengo mucho que decir, pero probablemente será mejor que no lo diga”. Falleció como consecuencia de un cáncer repentino que no le había sido detectado anteriormente.
8/66, Lee Bowers: el empleado ferroviario que declaró ante la Comisión Warren que vio a varios hombres detrás de la valla de madera y del montículo de hierba. Accidente de circulación.
9/66, Marilyn “Delilah” Walle: otras de las chicas de Ruby. Trabajaba en el local como bailarina de striptease. Asesinada a tiros por su esposo tras pocos meses de matrimonio.
10/66, Teniente William Pitzer: fotógrafo militar durante la autopsia de Kennedy que describió su trabajo como “una experiencia horrorosa”. Falleció de un disparo y la Policía lo declaró “suicidio”.
11/66, Jimmy Levens: propietario de un night-club en Fort Worth que contrató a varias de las chicas de Ruby cuando se quedaron sin empleo tras la muerte de éste. Falleció por causas naturales.
11/66, James Worrell Jr.: vio a un hombre huir a la carrera por la parte trasera del almacén de libros en el que trabajaba Oswald, y desde el que presuntamente dispararon a Kennedy, al menos uno de los tiradores. Muerto en un extraño accidente de circulación.
1966, Clarence Oliver: investigador del fiscal de distrito que llevaba el caso de Jack Ruby y que al parecer deseaba llegar a un acuerdo con él; reducción de pena a cambio de información sobre el asesinato de Oswald. Causa de la muerte: desconocida.
12/66, Hank Suydam: uno de los redactores jefe de la revista “Life” encargado de coordinar las informaciones que iban apareciendo acerca del asesinato de Kennedy. Falleció de un repentino ataque cardíaco. No tenía antecedentes de sufrir insuficiencia cardíaca.
1967, Leonard Pullin: ayudó a filmar “Last two days” el reportaje sobre el asesinato de Kennedy. Accidente conduciendo su automóvil.
3/1/1967, Jack Ruby: el “patriótico” proxeneta propietario del club Carrousel que asesinó a Lee Harvey Oswald. Murió a consecuencia de un cáncer de hígado que le fue “detectado” en la cárcel. Declaró a sus hijas, semanas antes de morir, cuando ya le habían diagnosticado la enfermedad, que él jamás había padecido dicha dolencia y que estaba plenamente convencido de que le habían inyectado células cancerígenas en la enfermería de la cárcel. Intentó alcanzar un acuerdo con el juez Earl Warren para testificar en Washington. Nunca le fue concedido. Poco antes de morir reiteró que Lyndon Johnson, entonces presidente, estaba implicado en el asesinato de JFK.
2/67, Harold Russell: vio cómo huía el asesino del policía Tippitt después de dispararle y rematarle en el suelo. Muerto por un policía en un bar en el transcurso de una reyerta.
2/67, David Ferrie: conocido de Oswald, tal vez uno de los pocos que le conocieron bien. Fue uno de los principales sospechosos del fiscal de Nueva Orleans, Jim Garrison, desde el primer momento. Colaboraba con Guy Banister en la preparación de un nuevo desembarco de mercenarios en Cuba. Murió desnucado, aunque el primer examen forense apuntaba que pudieron administrarle algún fármaco para aumentar su tensión arterial y provocarle un colapso cardíaco. Ferrie era hipertenso.
2/67, Eladio del Valle: uno de los “pagadores” utilizados para proveer de fondos a los mercenarios de David Ferrie y Guy Banister. Estaba siendo buscado por orden del fiscal Garrison, cuando apareció su cadáver tiroteado y salvajemente mutilado a machetazos.
 3/67, Dr. M. Sherman: uno de los “socios” de David Ferrie. Muerto en un incendio.
1/68, A. D. Bowie: ayudante del fiscal de distrito que investigaba a Jack Ruby. Muerto a consecuencia de un repentino cáncer.
4/68, Hiram Ingram: ayudante del sheriff de Dallas, amigo cercano de Roger Craig. También muerto a consecuencia de un cáncer inesperado.
5/68, Dr. Nicholas Chetta: forense de Nueva Orleans que actuó de oficio en la muerte de David Ferrie. Súbito ataque cardíaco.
8/68, Philip Geraci: amigo de Perry Russo, habló de una comprometedora conversación mantenida entre Oswald y Clay Shaw (alias Bertrand Shaw). Murió electrocutado “accidentalmente”.
1/69, Henry Delaune: cuñado del forense, Dr. Nicholas Chetta. Asesinado. Se sospechaba que el forense Chetta pudo haberle comentado algunos aspectos de la autopsia practicada a David Ferrie, al que pudieron desnucar mientras le sujetaban fuertemente la cabeza hacia atrás para obligarle a tragar la medicación que acabaría con su vida.
1/69, E.R. Walthers: ayudante del sheriff de Dallas que participó en la búsqueda de pruebas en el almacén de libros donde trabajaba Oswald. Declaró haber encontrado un casquillo del calibre 45. Walthers murió al ser disparado por un delincuente común. El asesino no fue jamás atrapado.
1969, Charles Mentesana: filmó e investigó otro fusil distinto al Mannlicher-Carcano encontrado en el almacén de libros. Murió a consecuencia de un ataque cardíaco. También sugirió en su día que el fusil de cerrojo utilizado para asesinar a Kennedy podría haber sido un Máuser de fabricación alemana, o española.
4/69, Mary Bledsoe: amiga de Oswald. También conocía a David Ferrie. Muerta por causas naturales.
4/69, John Crawford: amiga íntima de Jack Ruby y Wesley Frazier. Murió en un accidente de avión cuando viajaba en un jet privado. Conocía a algunos de los enigmáticos “socios” de Ruby.
7/69, reverendo Clyde Johnson: citado para testificar sobre la conexión entre Clay Shaw y Oswald. Murió tiroteado en extrañas circunstancias.
1970, George McGann: figura del hampa relacionado con amigos y socios de Jack Ruby. Su esposa, Beverly, filmó una película en la plaza Dealey el día del asesinato al paso de la comitiva presidencial, poco tiempo antes del magnicidio. George murió asesinado: “ajuste de cuentas” según la Policía.
1/70, Darrell W. Garner: arrestado por disparar a Warren Reynolds, fue puesto en libertad gracias a la coartada presentada por Betty Mac Donald. Falleció a consecuencia de una sobredosis de estupefacientes.
8/70, Bill Decker: sheriff de Dallas que vio como una bala rebotaba a escasa distancia delante de la limusina presidencial antes de que se produjese el primer impacto en Kennedy (el del cuello). Falleció por “causas naturales”.
8/70, Abraham Zapruder: el hombre que filmó la famosa película del asesinato en súper 8. Falleció por causas naturales. Hoy se sospecha que pudiese ser un agente de la CIA colocado allí precisamente para filmar el magnicidio sin que él supiese que iba a producirse. En cualquier caso, falleció antes de que se reabriese la investigación por el asesinato de Kennedy en 1976.
12/70, Salvatore Granello: gánster relacionado con los asesinatos de Jimmy Hoffa y Trafficante. También habría sido uno de los “cerebros” en el fallido intento de asesinato de Fidel Castro, planificado por el general Charles Cabell y Richard Nixon, a la sazón aún vicepresidente con Dwight Eisenhower. Murió asesinado: “ajuste de cuentas entre mafiosos”.
1971, James Plumeri: otro gánster relacionado con los asesinatos que la CIA subcontrataba con la mafia. Murió en un “ajuste de cuentas” similar a los que él mismo preparaba para encubrir sus asesinatos políticos por encargo.
3/71, Clayton Fowler: abogado encargado de la defensa de Jack Ruby. Muerto por causas desconocidas.
4/71, general Charles Cabell: subdirector de la CIA, estrecho colaborador de Eisenhower y de su vicepresidente, Richard Nixon. Relacionado con los exiliados cubanos contrarrevolucionarios, artífice del fiasco de la bahía de los Cochinos en abril de 1961 y hermano del alcalde de Dallas el día de la tragedia. Colapso cardíaco. Se sabe que Kennedy no sintonizaba con el general Charles Cabell y el grupo de “intocables” de Allen Dulles, jefe de la CIA desde la época de la administración Eisenhower.
1972, Alle Bogs: ex miembro de la Comisión Warren que comenzó a expresar públicamente dudas sobre algunas de las conclusiones de ésta. Desparecido cuando sobrevolaba Alaska. El chófer que le llevó al aeropuerto y le acompañó hasta el fatídico avión era un joven afiliado del partido demócrata llamado Bill Clinton, que llegaría a ser presidente de los Estados Unidos veinte años más tarde.
5/72, J. Edgar Hoover: legendario director del FBI que introdujo la teoría del “asesino solitario” en el asesinato de Kennedy. Ataque cardíaco (sin autopsia). Fue estrecho colaborador de Richard Nixon y sentía un profundo odio hacia los Kennedy debido a su promiscuidad y afición por el sexo femenino. Hoy es conocida su condición de homosexual. Su oportuna muerte se produjo precisamente en vísperas de destaparse el escándalo Watergate que fulminaría la presidencia de su antiguo amigo, Richard Nixon.
9/73, Thomas E. Davis: pistolero a sueldo de la mafia relacionado con el grupo de Jack Ruby y sus contactos en la CIA. Falleció electrocutado.
2/74, J.A. Milteer: supremacista blanco de Miami que predijo el asesinato de Kennedy y la captura de un cabeza de turco. Falleció en la explosión de un calentador de gas doméstico.
1974, Dave Yaras: amigo íntimo de Jimmy Hoffa y Jack Ruby. Asesinado. Pudo ser uno de los hombres que espiaban a los Kennedy por encargo de Hoffa.
7/74, Earl Warren: juez que presidió la célebre Comisión Warren que lleva su nombre. Fallo cardíaco.
8/74, Clay Shaw: uno de los primeros sospechosos en el caso JFK del fiscal Jim Garrison, conocido contacto de la CIA con David Ferrie y Howard Hunt, el siniestro jefe de los “fontaneros” incontrolados que asaltaron la sede demócrata en el hotel Watergate, varios años más tarde. Clay Shaw, también conocido como Bertrand Shaw, mantuvo además importantes relaciones con una organización fascista italiana, la Logia P2, financiada por la CIA, que posteriormente se vería relacionado con el asesinato de Roberto Calvi, “el banquero de Dios” y director del Banco Ambrosiano. Shaw falleció como consecuencia de un repentino cáncer que no le había sido diagnosticado.
1974, Earl Cabell: alcalde de Dallas en noviembre de 1963, hermano del también desaparecido, general Charles Cabell que fue expulsado de la CIA por Kennedy en enero de 1961. Earl Cabell falleció por causas naturales.
6/75, Sam Giancana: jefe del crimen organizado de Chicago llamado a declarar ante el Senado sobre los asesinatos de la CIA y la mafia. Murió asesinado. Mantuvo relaciones sentimentales con la actriz Marilyn Monroe a quien ayudó en sus inicios y se cree que pudo ser el “protector” en la sombra de Frank Sinatra cuando atravesaba un peligroso bache artístico a mediados de los años cincuenta. Sinatra fue uno de los “correos” entre la mafia y el clan Kennedy durante la campaña electoral de 1960. Al parecer Kennedy se desentendió de todos ellos una vez ganadas las elecciones, incluida Marilyn Monroe, antigua protegida de Giancana, que murió en su apartamento en extrañas circunstancias el 5 de agosto de 1962, pocos meses después de haberle dedicado el insinuante “cumpleaños feliz” al presidente Kennedy.
7/75, Clyde Tolson: ayudante de J. Edgar Hoover, veterano jefe del FBI muerto en mayo de 1972. Causas naturales.
1975, Allen Sweatt: ayudante del sheriff envuelto en la investigación por el asesinato de Kennedy. Muerto por causas naturales.
12/75, general Earl Wheeler: se cree que era el hombre de los Kennedy en la CIA; el “topo” que habría instruido a Kennedy sobre los planes en política exterior de Nixon (continuación de los de Eisenhower) en vísperas del decisivo debate de TV que acabaría dándole la victoria en las presidenciales de 1960. Murió por causas desconocidas.
1976, Ralph Paul: socio de Jack Ruby y relacionado con diversas figuras del crimen organizado, incluido Johnny Rosselli, el hombre de Edgar Hoover (FBI) en la mafia y enlace con los gánster de La Habana. Falleció a consecuencia de un ataque cardíaco.
4/76, James Chaney: oficial de la Policía de Dallas que conducía la moto a la derecha de la limusina del presidente. Declaró que éste fue disparado en la cara. Falleció a consecuencia de un ataque cardíaco. No tenía antecedentes por insuficiencia cardíaca u otros problemas cardiovasculares.
4/76, Dr. Charles Gregory: médico personal del gobernador John Connally que acompañaba a los Kennedy en la limusina el día del atentado y resultó también herido. Falleció de un repentino ataque cardíaco. No tenía antecedentes de insuficiencia coronaria.
6/76, William Harvey: otro de los coordinadores entre la CIA y la mafia de los intentos de asesinato de Fidel Castro. Murió a consecuencia de las complicaciones surgidas después de una intervención quirúrgica.
7/76, Johnny Rosselli: alias Johnny el Guapo, era el enlace de John Edgar Hoover con la mafia. Testificó ante el Senado y fue llamado a declarar de nuevo. Fue apuñalado y su cadáver descuartizado se encontró dentro de un barril de petróleo flotando en el mar.

La Investigación de la HSCA
Justo cuando el Comité para Asesinatos de la Cámara de Representantes (HSCA) reabrió el caso del asesinato de Kennedy en 1976, comenzaron a producirse nuevas muertes sospechosas en cadena.
1/77, William Pawley: antiguo embajador de los Estados Unidos en Brasil, relacionado con el crimen organizado y el lavado de dinero. Murió de un disparo en la cabeza, según la investigación oficial: “fue un suicidio”.
3/77, George de Mohrenschildt: el antiguo criminal de guerra nazi que colaboró con Klaus Barbie, el Carnicero de Lyon. Fue amigo íntimo, o fingió serlo, tanto de Oswald y su esposa, como de la familia Bouvier (padres de Jacqueline Kennedy, esposa del presidente asesinado, y después de Aristóteles Onassis, el multimillonario armador griego que se convirtió en segundo esposo de Jackie). Fue agente de la CIA, uno de los “originales” es decir, de los nazis reconvertidos. Murió de un disparo y la investigación oficial se cerró declarándolo “suicidio”.
3/77, Carlos Prio Soccaras: político cubano antes de 1959, financiador de los grupos contrarrevolucionarios en el exilio. Muerto de un disparo. La Policía consignó en su informe oficial: suicidio.
3/77, Paul Raigorodsky: antiguo socio del conde George de Mohrenschildt y empresario del petróleo cercano al cártel del Club del Petróleo de Texas. Falleció por extrañas “causas naturales”.
5/77, Lou Staples: locutor de radio de Dallas que dijo a sus amigos que iba a reabrir el caso de Kennedy. Murió de un disparo y la Policía lo declaró suicidio.
6/77, Louis Nichols: anterior “número 3” del FBI, trabajó en la investigación del caso JFK. Ataque cardíaco. Sin antecedentes por problemas cardiovasculares.
8/77, Alan Belmont: oficial del FBI que testificó ante la Comisión Warren. Murió después de padecer una “larga enfermedad”. No sabemos si se trató del mismo “cáncer” que afectó a otros testigos del caso JFK.
8/77, James Cadigan: experto del FBI en huellas y falsificaciones que testificó ante la Comisión Warren. Murió a consecuencia de las secuelas por los múltiples traumatismos sufridos por una caída accidental en su casa.
8/77, Joseph C. Ayres: mayordomo de Kennedy en el Air Force One. La causa oficial de la muerte fue un “accidente”. Murió al disparársele accidentalmente el arma que manipulaba. Dictamen de la Policía: “muerte accidental por disparo con arma de fuego”.
8/77, Francis Gary Powers: piloto del avión-espía U2 derribado sobre Rusia en 1960. Conoció a Oswald en la escuela de radares. Murió en un accidente de vuelo cuando pilotaba un helicóptero de pruebas.
9/77, Kenneth O'Donnell: ayudante de cámara y asistente personal de Kennedy. Se determinaron “causas naturales” en su muerte.
10/77, Donald Kaylor: químico y especialista en huellas dactilares del FBI. Falleció a consecuencia de un repentino infarto. Jamás le habían sido diagnosticados problemas vasculares.
10/77, J.M. English: antiguo jefe del Laboratorio de Ciencia Forense del FBI. Murió a consecuencia de un súbito ataque cardíaco. No le habían sido diagnosticados problemas cardiovasculares con anterioridad.
11/77, William Sullivan: antiguo “número 4” del FBI, encargado de la División 5ª, Contraespionaje e Inteligencia Interior. Falleció en un accidente de caza.
1978, C.L. “Lummie” Lewis: ayudante del sheriff de Dallas que arrestó al mafioso Jim Braden en la plaza Dealey. Falleció por “causas naturales”.
9/78, Garland Slack: el hombre que dijo que Oswald había disparado sobre su diana en un campo de tiro. Su “Oswald” no coincidía con el que disparó a Kennedy cuya fotografía fue ampliamente difundida por la prensa. Murió por causas desconocidas.
1/79, Billy Lovelady: empleado del almacén de libros escolares de Dallas que decía que era el hombre de la puerta en la célebre fotografía de Altgens, la que muestra a Oswald con el fusil empleado para asesinar a Kennedy y el revólver. Murió a consecuencia de un repentino ataque cardíaco. Sin antecedentes médicos de padecer dicha dolencia.
6/80, Jesse Curry: jefe de la Policía de Dallas que llevó la investigación inmediatamente después del atentado. Falleció a consecuencia de un ataque cardíaco. No tenía antecedentes por insuficiencia cardíaca.
6/80, Dr. John Holbrooke: psiquiatra que testificó que Jack Ruby no estaba loco. Falleció a consecuencia de un repentino ataque cardíaco, pero no tenía antecedentes clínicos, y en su casa no se encontró la medicación propia de un enfermo crónico que sufre dicha enfermedad.
1/81, Marguerite Oswald: madre de Oswald. Falleció a consecuencia de un cáncer que no le había sido diagnosticado. Declaró y mantuvo hasta el fin de sus días que su hijo era inocente.
10/81, Frank Watts: antiguo fiscal de Dallas. Falleció por causas naturales.
1/82, Peter Gregory: traductor de ruso. Se encargó de actuar como intérprete entre Marina Oswald y el Servicio Secreto. Falleció por causas naturales.
5/82, Dr. James Weston: patólogo llamado por la HSCA para revisar el material documental de las primeras autopsias. Muerto mientras practicaba jogging. Preguntó en numerosas ocasiones por el cerebro del presidente, extraviado hasta la fecha y que con toda seguridad le fue extraído mientras el cadáver era transportado en el Air Force One, durante los 20 minutos en que Jacqueline se separó del cuerpo de su esposo para asistir como testigo en el juramento de toma de posesión del cargo del nuevo presidente; Lyndon Johnson.
8/82, Will H. Griffin: agente del FBI que declaró que Oswald era un informante del FBI. Falleció a causa de un cáncer que jamás le había sido diagnosticado.
10/82, W. Marvin Gheesling: oficial del FBI que investigó el asesinato de Kennedy por encargo de Edgar Hoover. Murió después de una larga enfermedad. ¿El mismo cáncer repentino que sufrieron otros testigos e implicados en el caso JFK? No lo sabemos.
3/84, Roy Kellerman: agente del Servicio Secreto a cargo de la protección específica de la limusina en la que viajaban Kennedy y su esposa, además de otros personajes públicos. Murió por causas desconocidas.

Muertes acaecidas por causas naturales hasta 1996
10/92, Jim Garrison: el ya legendario fiscal de Distrito de Nueva Orleans que reabrió el caso JFK en 1967 y llevó a Clay Shaw a juicio. Falleció por causas naturales. Curiosamente, un año antes de morir, interpretó al juez Earl Warren (presidente de la Comisión Warren) en la película de Oliver Stone “JFK: Caso abierto”.
1994, Perry Russo: testigo del fiscal Garrison en el caso contra Clay Shaw (alias Bertrand Shaw). Causa de la muerte: desconocida.
1/95, L.C. Graves: el agente de Policía que le quitó el revólver a Jack Ruby inmediatamente después de que éste hubiese disparado contra Oswald en el aparcamiento. Falleció por causas naturales.
2/95, Irving L. Goldberg: juez que asistió en el traspaso de poderes al vicepresidente Lyndon B. Johnson en el Air Force One, tras el asesinato de Kennedy. Muerto por causas naturales.
3/95, Philip L. Willis: fotógrafo, uno de los testigos en la plaza Dealey. Muerto por leucemia.
5/95, Evelyn Norton Lincoln: secretaria personal de Kennedy. Murió por causas naturales.
5/95, Phil L. Barleson: otro de los abogados de Jack Ruby. Murió fulminado por un repentino infarto.
11/95, Richard Case Nagell: agente de la CIA que declaró haber descubierto “una gran operación encaminada a asesinar a Kennedy”. Sufrió un inesperado infarto. Carecía de antecedentes por insuficiencia cardíaca.
12/95, James W. Altgens: fotógrafo, otro de los testigos presenciales del magnicidio en la plaza Dealey. Falleció por causas naturales.
1/96, Ralph W. Yarborough: testigo presencial en la plaza Dealey. Muerto por causas naturales.
7/96, Melvin Belli: otro de los abogados de Jack Ruby. Causa de la muerte: pulmonía.
8/96, Charles Brehm: testigo presencial en la plaza Dealey. Causa de la muerte: desconocida.
9/96, McGeorge Bundy: ayudante de los presidentes John F. Kennedy y Lyndon B. Johnson. Falleció a consecuencia de un ataque cardíaco.
10/96, Larry Ray Harris: investigador privado. Muerto en accidente de automóvil.
10/96, Lawrence Brantley: Vendió a Jack Ruby la pistola utilizada para asesinar a Lee H. Oswald. Murió a consecuencia de “complicaciones postoperatorias”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada